Y mi regreso a la tumba ensombrecida que me vio nacer se vuelve cada vez mas pesado, no se si por los dolorosos grilletes, por los abucheos de los otros presos o simplemente porque mi mente intenta encontrar un motivo por el cual de mi situación, y ya lo debió encontrar… Me introduzco cabizbajo en mi acogedor infierno, seguido de dos guardas que, como única bienvenida, me abalanzan contra la reja mientras me lanzan a la cara lo que de aquí en adelante será toda mi vestimenta y también historia, será toda mi identidad. Sentimientos, instintos, emociones, pensamientos……todo eso ahora reflejado en un insignificante numero….16108.
Ya liberado de los amenazantes grilletes, consigo arrastrar mi dolorida carcasa hasta el llamado catre, ya que la palabra colchón queda un poco inalcanzable para lo que estoy viendo. Intento observar la celda lo menos posible, no hay prisa, tenemos 10 años para conocernos bien….ella con sus lamentos, lloros, gritos de impotencia, ataques de locura…..todo eso que, simplemente utilizando el arma del tiempo, fue capaz de sacar de sus duros y maquiavélicos huéspedes. Y yo…..bueno, seguro que algo encuentro.
domingo, 7 de febrero de 2010
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